miércoles

Una blogger del grupo para ir a visitar



Disfruté del primer encuentro. Me quedo con las ideas flotando en el espacio.


Pego una de mis críticas cinematográficas en mi nuevo blog:














martes

Hoy fue el primer encuentro del Taller de Proyectos de Escritura de Alejandro Rozitchner


Éramos un montón y estuvo bueno.

Como yo ya fui a varios veo algunos patrones q se repiten en los distintos grupos: profesionales que quieren cambiar su manera de escribir, gente con ilusiones y proyectos, con cosas ya escritas, con nada escrito, con ganas de hacer algo con la escritura. Gente con entusiasmo y eso en el encuentro se contagia.

Yo estoy segura que este Taller sirve para mucho más q para largarse a escribir, organizar un proyecto o decidir la trama de una novela. Sirve para conocerse, para tener un espacio propio de libertad y sueños. Es un instrumento de transformación.

A mí al final me salió decir lo de quedarnos con la sensación de libertad, poder y entusiasmo que da éste tipo de enfoque, escribir MUCHO, sin que la calidad sea juzgada. Escribir con ciertas reglas, la principal: escribir!

Dejo acá mi mail x si quieren ponerse en contacto conmigo, o si quieren que suba algún material interesante me lo mandan x mail y lo compartimos en el blog

laurabeilin@fibertel.com.ar

besos, compren el cuaderno y una birome o lapicera q escriba lindo (oh, las Lammy!) y busquen momentos. Son nuestros tesoros.



viernes

Escribir x escribir




Escribir con el universo en contra.

Escribir sin detenerse, sobre la cuadrícula azul de una libreta encuadernada en espiral y el bolígrafo de la propaganda farmacéutica.

Escribir antes de la salida del sol, y los párpados de los demás bien cerraditos.

Escribir sin ton ni son, sobre cualquier superficie que se preste: una guitarra reciclada, el filo de una navaja, la masa de un pastel de cumpleaños, un protector de enchufe.

Escribir sobre la arena con un palo. Escribir sobre las piedras con pintauñas. Escribir con purpurina en los zapatos viejos y las chupas desgastadas. Escribir tatuando. Escribir en la parte de atrás de los formularios.

Escribir sobre un códice membranáceo: un lápiz de ojos sobre la piel de alguien cercano.

Escribir sin estudio, en harapos, en los trancos de las casas junto al orín de los perros. Escribir en los bares que hieden a sociedad alcoholizada; concentrarse en ese ruido meditativo.

Escribir en las escaleras del Ritz o en la sala de espera de un hospital de enfermos terminales. Experimentar en lugares distintos, con su energía, su clímax. Hacer espiritismo con las nueve musas allí donde se esté.

Escribir para traicionar a las marujas: en las lavanderías, sobre los tetrabricks de leche del supermercado, en la cola del médico, en los parques mientras Sàgar juega con la arena.

Escribir en el insomnio. Escribir en el cansancio como si escribir pese a todo fuera inhumano.

Escribir con el vaho del vapor de ducha y el dedo índice deslizándose sobre el espejo vanidoso. Escribir con una cortina de lágrimas, el espíritu derrotado y la pregunta retórica de si seguir escribiendo servirá de algo.

Hablarle a una grabadora si se tienen las manos ocupadas. Escribir con todo tipo de utensilios y en toda clase de alfabetos. Escribir con sangre sobre las sábanas, con aire en los micrófonos, con mierda en las paredes de la cárcel. Escribir en el último hervor de una sopa de letras. Escribir biseccionando un crucigrama.

Escribir por escribir, como fin en sí mismo.

Escribir como si nada.

Escribir como si todo.


miércoles

Acerca de escribir


Escribir mucho. Desplazar el eje de la calidad por la cantidad. Hay que escribir mucho. No importa la calidad. Sólo escribir.
Y una cosa es escribir, y otra es editar.
Escribir algo de principio a fin, sin que me importen los problemas que vayan surgiendo. Y allí estará el monstruo, la criatura.
Uno siempre está tratando de estar cómodo. Y el gran secreto es bancarse la incomodidad.
El despelote es amenazante y uno después no sabe como domar ese despelote.
Enchastrarse. Un original requiere ensuciarse, y uno no lo quiere. Pero quiere escribir!
Tomar riesgo. Cuál? Que lo escrito no sirva, o sea una porquería, o evidencie partes de mí que resultan poco agradables...
Hay que avanzar con claridad? De dónde salió eso?
Enchastrarse y fluir.
Uno va entendiendo lo que está haciendo en la medida que lo hace.
Escribir es como investigar, investigarse. Tus emociones, tus pensamientos.
Uno trata de eludir la incomodidad, porque de ella, sale la verdad, y nos puede resultar difícil de tolerar.