domingo

En mi colegio


A mí nadie me había dicho que escribir era bueno, o cuáles eran las ventajas de escribir. Yo fui a un colegio en el que, en esa época por lo menos, valoraban mucho (más bien solamente) a las que tenían talento.

Entonces las buenas deportistas entrenaban fuerte con la profesora y nosotras nos hacíamos las que íbamos a hacer salto en largo, allá en la otra punta, y nos tirábamos a hacer nada. De vez en cuando algún reto de la profesora le aliviaba la conciencia, pero nada cambiaba. Nunca me ayudaron a entender que el deporte era bueno para la salud, y que a lo mejor, caminar unas vueltas alrededor del campo de deportes, era sano. No, el tema era prepararte para competir. Y ganar. Yo no servia ni tenía ganas de servir.

O en las clases de arte en las que se destacaba especialmente una chica que dibujaba caballos con un talento increíble (hoy es una artista reconocida) Nos quedábamos bobas, con la boca abierta, halagándola, cada vez que la profesora llamaba nuestra atención para mostrarnos algo de ella como ejemplo de lo que era dibujar bien. Linda manera de levantarnos la autoestima. Así que nunca disfruté de pintar o de trabajar en las clases de arte ¿para qué? Si lo mío era mediocre y no salía del dibujo tonto. Nadie me dijo, y no me di cuenta sola, que se puede disfrutar dibujando, que se pueden mezclar técnicas, que podemos experimentar, hacer collages, plasmar sentimientos, estados de ánimo, sin necesidad de que sean figuras de exposición, ni objetos de admiración de nadie.

1 comentario:

ana dijo...

Uf...de esas anécdotas miles...uno cuando es adolescente si no está motivado o llevado por alguien más a esas cosas no se engancha.
A mí lo único que me enganchaba en esa época era la lectura...la música (escucharla y bailarla, no crearla...), la televisión...por eso hay algo de crítica de cine y televisión en mí y veo las cosas desde ese lado...desde el lado de la producción, buscándole un significado..qué se yo. se entiende???
y me copé!! jajaja
besos